|
Un colectivo regala latas de conserva en la estación de Granollers
y reclama más inversión en el tren y menos en carreteras
SÍLVIA MARIMON - Granollers
EL PAÍS - 16-11-2006
Los usuarios que ayer optaron por coger el tren de Cercanías
en hora punta con destino a la estación Centre de Granollers
se encontraron, al apearse del tren, con tres individuos disfrazados
de sardina que iban repartiendo latas de conserva de ese mismo pescado
azul. Se trataba de una protesta de los miembros de la Campaña
contra el Cuarto Cinturón, una plataforma, formada por más
de 270 entidades y organizaciones del Vallès, el Baix Llobregat
y el Penedés, que lleva 15 años manifestándose
en contra de que se "fragmente el territorio y se fomente la
especulación" con una nueva autovía que, a su juicio,
es totalmente innecesaria. La plataforma sostiene que es mejor invertir
en transporte público que en esa vía.
Según su portavoz, Toni Altaió, el objetivo era denunciar
"el déficit de inversiones en el transporte público,
que ha quedado patente estos últimos meses". En su opinión,
la falta de inversión "no se soluciona destituyendo al
responsable de Cercanías, que es un gestor".
La protesta se hizo con una metáfora, dando latas de sardinas,
porque ¿quién no se siente enlatado cuando viaja en
hora punta en un tren de Cercanías? Los usuarios acogieron
el regalo con sonrisas. Con la iniciativa, según Altaió,
también se quiso "recompensar a las personas, que pese
a todas las dificultades, continúan utilizando el transporte
público, ellos sí merecen un homenaje".
En opinión de Altaió, "hay un discurso político
a favor del transporte público y de la movilidad sostenible,
incluso se pide a los ciudadanos que sean más responsables,
pero después no se invierte dinero, porque muchos de los incidentes
de los últimos meses no son por el AVE, sino por falta de mantenimiento".
El portavoz de la plataforma reclama "una visión un poco
más amplia, hay dos operadores
[Renfe y Ferrocarrils de la Generalitat] y cada uno va por su lado".
También quiere que se deje "atrás el centralismo
de Barcelona, que haya una verdadera red de transporte público,
porque ahora es radial en torno a Barcelona, todos los esfuerzos se
están haciendo en las poblaciones más próximas
a la capital catalana, y el resto de Cataluña es un verdadero
desierto".
Pero los que se sienten más impotentes, ante el cúmulo
de averías, retrasos e incidentes, son los usuarios.
Hay quien se queja de los retrasos sin información: "Es
un desprecio hacia el que utiliza este servicio", asegura una
joven. Y hay también quien está dispuesto a ahorrar
para comprarse un coche, indignado ante los discursos políticos
que piden a los ciudadanos ser más responsables y coger el
transporte público, pero luego no invierten en su mantenimiento:
"Es como reírse en la cara de uno". Un joven propone
un boicoteo general y que nadie pague los billetes. Hay fastidio,
cansancio y resignación. Y pocas esperanzas de que el servicio
de Renfe mejore en un futuro próximo.
Hay incluso un colectivo, la Asociación para la Promoción
del Transporte Público, que en su página web lanza las
siguientes preguntas: "¿Te sientes enlatado? ¿Te
pasas muchas horas de pie? ¿Encuentras las instalaciones obsoletas?
¿Tienes problemas de seguridad? ¿Tienes problemas de
accesibilidad? ¿Se incumplen los horarios? ¿Tienes problemas
para validar o comprar el billete?". El año pasado entregaron
10.000 firmas de usuarios para pedir la mejora urgente de Cercanías.
Pero sus responsables aseguran que "no han servido, de momento,
para que ni Renfe ni Fomento pongan fin a los continuos retrasos".
|